U-TREE Puerto Rico apuesta por los bosques comestibles para combatir los calores
extremos en el suroeste de la Isla
La iniciativa busca combinar la reforestación urbana con la producción de alimentos en
comunidades de once municipios del suroeste de Puerto Rico.
Por: Yamilet Aponte Claudio

El programa Árboles Urbanos para la Resiliencia, Equidad y Empoderamiento en Puerto Rico (U-TREE Puerto Rico) busca combatir los calores extremos y reforzar la seguridad alimentaria que enfrentan comunidades del suroeste en Puerto Rico mediante la implementación de bosques comestibles.
El programa U-TREE forma parte del Desarrollo Regenerativo de Comunidades Caribeñas (CRCD), quien busca integrar una estrategia que combina infraestructura verde, resiliencia comunitaria, seguridad y soberanía alimentaria.
El proyecto, financiado por el Servicio Forestal de Estados Unidos mediante una subvención de aproximadamente $7 millones que se extiende de 2024 a 2029, trabaja en once municipios de la región suroeste, desde Peñuelas hasta Las Marías. Según explicó el gerente del proyecto U-TREE Puerto Rico, Yasiel Figueroa, la iniciativa surge con el propósito de atender necesidades particulares de una región que enfrenta desafíos ambientales y socioeconómicos significativos.

“Muchos de este tipo de proyectos se concentran en el área metro. Por eso, como organización, nuestro enfoque es el suroeste. Nuestra base es en San Germán y nos gusta dedicarle los esfuerzos y los fondos que conseguimos al suroeste”, expresó Figueroa.
Más allá de la siembra de árboles, U-TREE Puerto Rico impulsa iniciativas de arborización urbana, restauración de espacios públicos, educación ambiental y participación comunitaria. A través de alianzas con municipios, escuelas y organizaciones sin fines de lucro, el proyecto promueve la creación y el cuidado de infraestructura verde como una estrategia para reducir los efectos del calor extremo, mejorar la calidad de vida y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático.
El proyecto se desarrolla en una de las regiones más vulnerables de Puerto Rico. Estudios recientes del State Data Center muestran que municipios del oeste y suroeste concentran algunos de los índices de envejecimiento más altos de la isla, mientras que datos del U.S. Census Bureau indican que más de la mitad de la población de Mayagüez vive bajo el nivel de pobreza.
A esto se suma que el Servicio Nacional de Meteorología ha advertido que los índices de calor en las zonas costeras del oeste y suroeste de Puerto Rico han alcanzado entre 100 °F y 111 °F durante episodios de calor extremo registrados este año, aumentando el riesgo de enfermedades relacionadas con las altas temperaturas. Ante este panorama, U-TREE busca utilizar los árboles como una herramienta para fortalecer la resiliencia climática, mejorar los espacios públicos y promover comunidades más saludables.
Dentro de esa visión surge el componente de bosques comestibles, una iniciativa que busca establecer espacios comunitarios capaces de producir alimentos mediante la integración de árboles frutales y otras especies adaptadas al entorno local.
“Un bosque comestible es un lugar, un área que produzca alimentos, principalmente con árboles de diferentes estratos. Se combinan árboles de mayor altura con árboles de menor altura para crear un sistema que pueda producir alimentos de manera sostenible”, explicó Figueroa.
Según el gerente del proyecto, durante los próximos meses U-TREE abrirá convocatorias para identificar comunidades interesadas en desarrollar este tipo de espacios.
“Vamos a lanzar una convocatoria para que comunidades que ya tienen un proyecto en curso o tengan interés de cultivar un lugar común que produzca alimentos podamos apoyarlas en ese proceso, principalmente con los árboles”, indicó.
Además de aumentar la disponibilidad de alimentos frescos, los bosques comestibles podrían contribuir a mitigar algunos de los efectos asociados al calor extremo y la falta de áreas verdes en comunidades urbanas.
Figueroa señaló que, aunque la meta inicial del proyecto contempla la siembra de 20 mil árboles, la experiencia adquirida durante los primeros años ha demostrado que el impacto va más allá de una cifra.
“Van a haber comunidades más frescas, van a haber más alimentos en zonas públicas, van a haber lugares que antes también se inundaban y va a haber un poco menos de inundación. También esperamos espacios más agradables y seguros para las comunidades”, sostuvo.
Por su parte, la coordinadora de viveros de U-TREE Puerto Rico, Karina Carrasquillo Pérez, destacó que la iniciativa también busca fortalecer los lazos comunitarios a través del acceso compartido a los alimentos.
“Si hay un árbol de aguacate ahí, que no sea solamente para una persona, que sea para la comunidad. Yo creo que es seguir haciendo comunidad, que todo el mundo se conozca y no sea verse una vez y ya”, expresó.
Actualmente, U-TREE colabora con cinco escuelas en alianza con el Departamento de Educación y aspira a continuar ampliando sus esfuerzos de educación ambiental entre jóvenes y comunidades del suroeste de Puerto Rico mediante nuevas iniciativas que esperan lanzar en los próximos meses.